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Maestro Dokushô y yo el día de mi ordenación. |
Recuerdo la dicha enorme que sentí al llegar a Luz Serena, re-encontrarme con caras conocidas y ver de nuevo a Maestro Dokushô.
Que cambio de vida. Me dieron un cuartito privado, abrí la puerta del dormitorio y era un espacio limpio, ordenado, un armario, una cama, escritorio y otro mueble con cajones. A mí en particular me gustaban las camas anchas y dormitorios amplísimos, sin embargo en la renuncia eso había quedado atrás. Me sentí muy agradecida que me dieran ese espacio privado, considerando que era la única chica residente en todo el Templo de Luz Serena.